| 1 cuota de $49.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $49.500 |
| 3 cuotas de $16.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $49.500 |
| 2 cuotas de $24.750 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $49.500 |
| 1 cuota de $49.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $49.500 |
🧠 1. Favorece el reconocimiento de letras
Las piezas en relieve permiten que el niño explore la forma de cada letra con las manos, lo que facilita identificarla luego en el papel.
✍️ 2. Refuerza la memoria visual y motriz
Al encastrar la misma letra siempre en su lugar, el cerebro va asociando forma + nombre + sonido, un paso clave antes de escribir.
🤚 3. Desarrolla la motricidad fina
El agarre de las piezas, el movimiento de giro y el encastre fortalecen los músculos de la mano necesarios para sostener bien el lápiz.
🧩 4. Introduce el trazo de forma concreta
Tocar el borde de cada letra y sentir sus curvas y líneas ayuda a anticipar cómo se escribe. Primero se aprende con el cuerpo, después en el papel.
🔤 5. Facilita el aprendizaje del orden alfabético
Al armarlo, los niños internalizan la secuencia del abecedario, algo fundamental para leer, escribir y organizar palabras.
🎯 6. Potencia la atención y el tiempo de concentración
El juego de buscar, ubicar y encastrar cada letra sostiene la atención de manera natural (aprendizaje activo).
💬 7. Promueve la conciencia fonológica
Asociar cada pieza con su sonido (“esta es la M de mamá”) es el primer paso para unir letras y empezar a formar palabras más adelante.
🎨 8. Da autonomía
El niño puede manipular, explorar y descubrir a su ritmo, sin necesidad de instrucciones complejas.
